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martes, febrero 20, 2007

El chico de la tapa....

Bubulina preguntó por el flaco que aparece en la tapa del Jardin de los presentes.
Es el hermano de Tomás Gubitsch, quien empezó a tocar con Invisible en el 76.
Acá va una nota donde Tommy habla de esto entre otras cosas:

Entrevista a Tomás Gubitsch por Black Moon


INVISIBLE: Tomás, Spinetta, Machi, Pomo
Tomás Gubitsch (tal vez a su pesar también conocido entre nosotros como Tommy) ha tenido una muy breve carrera dentro de la escena del rock argentino. Pero ha dejado una huella imborrable participando en tres obras claves de la música de los 70s : "El Jardín de los Presentes" de Invisible, "De Todas Maneras" de Rodolfo Mederos y la Generación Cero y Olympia '77 (el álbum más "roquero" de Piazzolla, con su Octeto Electrónico). Tomás reside desde hace años en Francia, lugar donde ha desarrollado una importante carrera musical.


Comentame por favor como han sido tus estudios musicales.

Para empezar, me pasé interminables horas tocando desde muy chiquito y rompiendo los oídos y otras partes de la anatomía humana a toooda la familia. Alrededor de los 14 ó15 años encontré un extraño personaje -un cura fracasado- que tocaba el harmonio y que empezó a darme cursos de teoría y solfeo. El mismo me conectó con otro extrañísimo maestro de armonía.
Paralelamente conocí a Edelmiro (Molinari). Recuerdo no haber tomado mas de una decena de cursos con él. Pero fueron decisivos. Me enseño a "pensar" la guitarra. Con lo que aprendí de él, nunca mas necesité tomar otros cursos. Ojo, no estoy diciendo que sabía tocar todo. Pero sí sabía que ejercicio inventar para superar cada dificultad técnica que se me presentaba. Me enseñó a anticipar y encarar los problemas del instrumento.
Leí una frase de Glenn Gould donde decía que él podía enseñar toda la técnica del piano en 2 horas. Hay algo de cierto en eso. Bach decía que tocar bien es facilísimo: basta con poner los buenos dedos en el buen lugar en el buen momento. Claro, después hay que trabajar un poquito... o mucho, según las facilidades de cada uno.
Yo tenía 15 o 16 años cuando nuestra gran amistad con Rodolfo Mederos (comenzó. Con él aprendí de manera mucho menos académica otro montón de cosas, arreglos de música popular, una cierta eficiencia "profesional", etc.
Pero mi verdadera formación en lo que concierne la composición y la orquestación, creo haberla adquirido en Europa. Sobre todo cuando me encontré dando cursos de perfeccionamiento de armonía, contrapunto y composición a alumnos mayores (y que sabían mas) que yo: ¡ahí si que me tuve que poner a estudiar!
Mucho tiempo mas tarde completé, si acaso uno dejara algún día de aprender... mis estudios de dirección de orquesta.

¿Y cuando comenzaste a actuar como interprete?

Mi primera grabación, inolvidable, obviamente, la hice a los 15 años. Me tuve que escapar del colegio para llegar a tiempo al estudio. Al día siguiente recibí 10 amonestaciones. Fue con un oscuro músico, cuyo nombre prefiero omitir, y que necesitaba un guitarrista "santanesco". A pesar de mis nervios, logré impresionar a los productores, quienes me propusieron inmediatamente un contrato bastante poco serio, pero muy alentador para mí.

¿Que música escuchabas en aquella época? ¿Preferías el rock, el jazz o el tango?

La gran pasión de chiquito fueron los Beatles: Revolver, Sgt. Peppers, etc. (esa pasión nunca desapareció). Después escuché muchísimo rock y blues: era la gran epoca de B.B. King, Cream, Hendrix, Ten Years After y luego de Pink Floyd, Led Zeppelin y Jethro Tull. Poco después aparecieron Emerson, Lake & Palmer, King Krimson, Yes, Genesis, etc..
En casa se escuchaba sobre todo música "clasica", y yo "descubrí" solito a Stravinsky, Bartok y Varese colándome en ensayos del Coliseo y del Colón. El jazz, salvo un muy corto período de jazz-rock, que hoy detesto nunca llego a pegarme de veras por una cuestión de sensibilidad, sin dudas. Y al tango le empecé a dar bola gracias a Rodolfo Medreos... que quería dejarlo! Me acuerdo que me hizo descubrir a Salgán, Pugliese y Piazzola para mostrarme lo que no quería hacer más; y yo le conteste que esa música me interesaba, porque tenia la misma energía que el rock.
Como yo era bien politizado, y sigo siéndolo, uno no se cura de tomárselas por Don Quijote así nomás..., me pareció lógico trabajar sobre una fuente de inspiración "nacional".

¿Tuviste alguna otra banda antes de tocar con Mederos?

Había empezado a hacer un grupo llamado Pegaso en el colegio, con Coco Romero en el bajo. Éramos los mejores del barrio medio "concheto" de Belgrano. Y de Belgrano al mundo había a penas un pequeño paso más, ¡jajaja! En todo caso lo pensábamos... cuando no andábamos mangueando equipos e instrumentos a media humanidad... porque el barrio era concheto, pero nosotros no teníamos ni un mango.

Por esa época te relacionas musicalmente con Mederos…

Lo gracioso al principio con Rodolfo fue una confusión: a él le habían hablado de un cantante. Y yo trate de decirle en nuestro primer encuentro que yo componía y tocaba la guitarra, pero como cantante... Finalmente agarré su viejísima guitarra criolla y zapamos un ratito.
Inmediatamente surgió una gran amistad paterno-filial. Lo vi trabajar, explicarme sus métodos, luego escribimos un poco a cuatro manos y por ultimo, tras muchos intentos con músicos de todo tipo armamos el grupo del disco.
De todo ese trabajo, de ese encuentro improbable de un bandoneonista de 33 años y de un pendejo de 16, y de todas esas noches enteras a rehacer el mundo tomando mate, nació "De Todas Maneras".

El disco "De Todas Maneras", que es para mi uno de los mejores álbumes argentinos de ese periodo, tiene una composición tuya, pero además de ello hay para la guitarra un lugar muy destacado ¿Participaste en el resto de las composiciones?

Cuando nos conocimos, Rodolfo era un músico en plena posesión de sus aptitudes. A mí no me conocía nadie. Si bien en el momento en que terminamos por grabar el disco yo me había hecho una pequeña fama con Invisible, era evidente que aquella era la hora de Rodolfo. Yo tenía tiempo por delante. Me hubiera parecido demasiado desfasado que fuera un disco de los dos. La aparición de mi tema era una especie de homenaje interno a nuestra historia. Y a nuestra separación inminente.

Claudio Ragazzi entra a la banda en tu reemplazo, e incluso toca en uno de los temas del disco. ¿Qué pasó… te fuiste antes de terminar las grabaciones?

Exactamente. No sé si mi viaje se adelanto, o si se atrasó la grabación.
A mí me provoco mucha culpa "abandonar" a Rodolfo, encima para "traicionarlo" con Piazzola, ni vale la pena destacarlo... A Claudio lo conocía del colegio (era el guitarrista del "otro" mejor grupo del mundo y sus alrededores) y siempre aprecie su personalidad, su talento... y su falsa modestia. Digo esto, porque ya en aquel entonces pensaba que hay que ser un tremendo engreído para creerse merecer el silencio y la atención del publico y encima que paguen para escucharte. Si uno no tuviera esa convicción, tocaría en su baño y no sobre un escenario, ¿no? Me dije que con esas cualidades me remplazaría sin problemas. A su manera, sin copiar a nadie. Con su forma particular y sensible de ser.

El disco salió incluso después de que te habías separado de Invisible…

Así es. Recuerdo haberlo recibido en París, cuando, en mi evolución personal, parecía ya un disco paleolítico. Mi relación con esa manera de hacer música y aquella época es esencialmente afectiva, de un infinito reconocimiento a Rodolfo, quien se comportó conmigo como un gran amigo y un gran señor.

¿Como hacés contacto con Spinetta y te integrás a Invisible?

Gustavo Spinetta venía muy seguido a casa y era muy amigo de mi hermano mayor, Dyuri. Creo que fue Gustavo quien le habló de mí a Luis. Un día me invitó a su casa y zapamos un rato. Debo aclarar a esta altura, que para mí Luis Alberto era una figura casi mítica. Desde el primer disco de Almendra me pareció ser, de lejos, el mayor talento que nuestro "rock nacional" vio nacer. Sigo convencido hoy en día que es uno de los más grandes compositores de música popular que hemos tenido. Y que su talento merecería ser conocido mucho mas allá de cualquier frontera. Si Luis no es un genio, muy lejos no le debe andar.
Así que cuando me volvió a contactar para ir al lugar donde Invisible ensayaba en trío para improvisar con ellos y ver "qué pasaba", ni te cuento el quilombito de mi cabeza. Y algo pasó. Porque días mas tarde me convocaron en la cocina, la oficina de las grandes decisiones, para proponerme entrar en el grupo. Esto implicaba una prioridad absoluta al grupo. Aunque parezca increíble, les dije que me lo iba a pensar... No solamente era engreído, sino que estaba convencido que me llevaría el mundo por delante. Al final, les dije que O.K., pero que si me llamaba Piazzola para hacer una gira internacional, me las tomaba. Nos cagamos de la risa y Luis dijo, " si a mí me llama Lennon, ¡me las tomo también!"


Tu hermano es el de la tapa de "El Jardín de los Presentes"?

Si, es mi hermano, Dyuri. La foto es de Eduardo (Dylan) Martí, que era un gran amigo y que recuerdo con muchísimo cariño. Otra toma de esa sesión sirvió para el afichito que se distribuyó durante el primer Luna Park. En ella aparecía detrás, un poco flou, la compañera de Luis, también muy maquillada.

Debutaste con Invisible en el Luna Park a mediados de 1976. La banda actuó como trío gran parte del show y luego Spinetta te presenta comentando que a partir de ese momento serán un cuarteto. ¿Que sentiste en ese momento siendo tan joven debutar ante tal cantidad de publico que iba a ver una banda consolidada en el rock argentino? ¿Fue una especie de examen?

Lo único que hubo antes fue un pequeño "show" secreto cerca de Rosario, para "probarnos" en cuarteto sobre un escenario. Esto lo había solicitado yo. Con mi grupito adolescente había tocado 3 temas en una fiesta de un colegio y con Rodolfo ensayábamos y grabábamos Pero la verdad es que nunca antes había tocado en vivo en ningún lado, y que estaba muerto de angustia. Esto nunca se lo dije ni a Luis, ni a Pomo, ni a Machi… a ver si cambiaban de opinión y me echaban antes del primer concierto...

Lo que viví después, en el primer Luna Park (yo tenía 18 años), fue la realización de un sueño. Tener semejante suerte casi da vergüenza…, si yo no hubiera estado tan idiotamente convencido de mi destino natural de tener el mundo a mis pies, si no hubiera sido un chiquilín tan fanfarrón, seguro de sí mismo y pretencioso, pienso que lo mas sensato hubiera sido que me escape por atrás del Luna durante la primera parte del concierto en la que tocaba el trío. Lo que nunca se me podrá discutir es mi integridad: ¡integralmente kamikase! Gracias a Zeus!

Cuando Luis me anunció (yo le había dicho de decir "Tomás" y no "Tomi", pero bue...) me pareció escuchar un par de silbidos. Yo me dije: "acá, pendejo, te jugás tu vida" , un pensamiento que seguiré teniendo cada vez que hago música, que sea frente a 15.000 ó a 3 personas y medio. Descubrir en esas circunstancias que la música no es la misma cuando se la toca para alguien y que ese alguien la recibe, es el lujo absoluto. Y lo que surgió fue una muy linda música. Seguramente llena de defectos, pero también repleta de un profundísimo respeto hacia todas y cada una de las personas que nos escucharon aquella noche, respeto que creo seguir conservando desde aquel entonces en mis actividades musicales. Probablemente, toqué mal, nunca supe que existiera una grabación, así que nunca volví a escuchar. Pero te puedo asegurar que toqué con todo el corazón (a 190 latidos por minuto)... como si fuera la última, como cada vez tras aquel "primer" concierto. Y algo de eso pienso que fue percibido por la gente que estuvo allí.
El segundo Luna Park, el de la despedida, nosotros lo sabíamos, fue sin dudas mucho mejor, desde un punto de vista musical. De ese recital guardo sobre todo el recuerdo de haber "flotado" en estado de gracia, tocado por una varita de no-sé-que durante el solo de "Alarma entre los ángeles". Fue un momento fuera del mundo en el que todo era posible. Las frases musicales surcaban mi cabeza y se traducían inmediatamente, sin el menor esfuerzo en el mango de mi guitarra. Un estado de "supra-conciencia" en el que mi cerebro anticipaba todo de una fracción de segundo. Y mis pies no tocaban el piso. No había más gravedad. Mi guitarra le hablaba a la oreja de cada espectador. Luis Alberto lo sintió, y cuando "bajé" y abrí los ojos, nos miramos y nos sonreímos. Y lo juro, sin ningún tipo de drogas... dicho sea de paso, con Invisible, jamás ensayamos o tocamos drogados.
Mas allá de la tristeza interna que la gente, de alguna manera, sintió, aún peleados, casi sin hablar entre nosotros, con Luis dolido por lo que pasaba y al mismo tiempo muy absorto por el nacimiento de su primer hijo (Dante) pocas horas antes del recital, creo sinceramente que lo que siguió primando durante todo ese concierto fue la voluntad de dar lo mejor que teníamos. Nuevamente, un enorme e indefectible respeto por el público. Como si fuera la última vez.

Invisible incorpora en ese periodo, mas allá de la participación de Mederos, un componente tanguero que no tenia previamente¿Este fue un aporte tuyo o ya era una idea de los otros integrantes?

Pienso que justamente era uno de los aportes que se esperaban de mí. También es cierto que el primer antecedente se lo encuentra ya en el primer Almendra. No sólo porque Rodolfo tocaba el bandoneón en un arreglo de Alchourrón sino también por los acentos "tanguero-porteños", como la melodía de "A Estos Hombres Tristes", suerte de "Eleanor Rigby" nacional.
La instrumentación de Invisible se volvió, con mi integración, la misma que la de Almendra: 2 guitarras, bajo y batería. A mí siempre me pareció que "El jardín de los presentes" tuvo algo del espíritu de un disco hipotético de Almendra.

Se decía que en la banda todos tenían voz y voto.

Eso es lo que Luis Alberto quería. Desde siempre me pareció poco aplicable. Por lo pronto, desde el principio como trío, por la creatividad avasalladora de Luis. Machi y Pomo no eran compositores, sino intérpretes. Todo el poder de proposición venía, forzosamente, de un solo lado.
Después de mi entrada, francamente, hubiera visto como muy poco probable que aparezcan 10 temas míos y dos de Luis en un disco... Hasta la manera "anónima" de firmar los temas "Invisible", me parecía un poquito hipócrita: la escritura de un Spinetta se la reconoce al cabo de media frase...
Pero imaginémonos, en aquel entonces, una conferencia de prensa convocada separadamente y simultáneamente por Pomo, Machi, Luis y yo. ¿A donde van los periodistas? Van 103 por ciento a verlo a Luis. Y con toda la razón del mundo. En esas condiciones, la democracia se pone difícil… y no por el ego de Luis, como pude haberlo pensado. Al contrario, creo que para él era un duelo, como el fin de una ilusión que él quería mucho: la fusión de su genio en un grupo...

¿Cuales fueron los motivos de una separación tan prematura?

Lo que respondo acá es totalmente personal, es mi propio análisis, 25 años mas tarde. No pretendo estar en absoluto en lo cierto. Tampoco totalmente pifiado. ¿Los motivos? Un poco lo evocado antes -esa democracia poco practicable-, un poco también pienso que la precipitó mi entrada. Luis esperaba de mí algo que yo, por falta de madurez, ni siquiera podía entender del todo y aún menos realizarlo. Él sentía que había perdido una cierta fluidez con Pomo y Machi. Las pequeñas o grandes historias inherentes a todo grupo humano, seguramente. Y que hacía falta un nuevo viento para zarpar para otro lado... y esperaba de mí que yo ejerza un papel virgen de pasado, para tratar de reunir lo que teníamos en común, el afecto, una forma de amistad, un pantagruélico sentido del humor, el amor por la música, etc. Yo tenía 18 años, y de relaciones humanas no entendía nada.
De hecho, mi entrada, en vez de apaciguar, puso una especie de foco luminoso sobre todos y cada uno de los problemas pre-existentes, y añadió los inherentes a mi integración: mi personalidad, mis ambiciones y mis boludeces, esencialmente, mi incapacidad de entender lo que estaba ocurriendo. En ese sentido pienso que puedo haber precipitado la separación. Pero sin mi entrada, tengo la sensación que se hubiera producido igual.
Prefiero pensar que la verdadera pregunta sería mas bien si la separación fue prematura o extraordinariamente tardía. Y que mi presencia permitió, aunque más no sea por haber alimentado la ilusión, algunos hermosos recitales y un muy lindo disco. Uno de esos que envejecen bien.
No quisiera terminar este capítulo sin decir que lo que me queda de mi pasaje por Invisible es algo luminoso y colorido dentro de una Argentina llena de miedos y horrores. Eso es lo que caracteriza para mí ese corto período entre los dos Luna Park. Un período que ¿hace falta decirlo?…quedará marcado en mi memoria para siempre. ¿Cómo agradecerles a Luis, Pomo y Machi por todo aquello?

Tu siguiente participación es en Octeto electrónico de Piazzolla ¿Como es que te incorporas a la agrupación y durante cuanto tiempo estuviste con ellos?

Alguien le hizo escuchar a Astor, que estaba de de paso por Buenos Aires, una grabación de Mederos en la que yo tocaba la guitarra. Las malas lenguas dicen que por ese entonces ya se había peleado con todos los guitarristas mayores que yo... Acabábamos de separarnos con Invisible días atrás, cuando me convocó… yo no podía creerlo. Para mí ya era demasiado lo que me estaba pasando en tan poco tiempo. Mederos, Invisible, Piazzola, ¿y después quién?
Aún hoy en día no llego a entender porqué carajo nos hizo creer que habría una gira internacional durante un año. Algo que jamás existió, el grupo sólo tocó en Europa durante un par de meses. Yo hubiera ido a tocar a Lomas de Zamora gratis cuando él quisiera, cuantas veces quisiera.
De movida no me gustó la falsedad total del "encuentro" entre Piazzola y el rock nacional. Lo que pasaba era que el rock estaba adquiriendo un público importante y vendía muchos discos. Pero bueno, toda esa publicidad me convenía también... Lo que me mató fue enterarme en Francia que la gira estaba bancada en parte por el gobierno de asesinos de aquel entonces…recordemos que estamos en 1977. Porque el que realmente quería saber lo que estaba pasando, lo sabía. Y yo lo sabía desde que tenía 13 años. Todo, los desaparecidos y el resto. Cuando Astor vino, molesto, a explicarnos justo antes del primer concierto, que, bueno…, que en Europa se piensan cosas sobre los milicos argentinos, pero que bueno…, no es a ellos a los que hay que decirlo, que, al contrario, lo mejor era dar una imagen positiva del gobierno y del país, y que, bueno…, a parte, el embajador está en el teatro... y yo me dije: ¡qué tremendo hijo de puta! ¡Para obtener su gira, este tipo se bajó los pantalones justo en el momento en que sólo él y otros poquísimos argentinos conocidos en el mundo podían aún haber denunciado lo que ocurría! Daban ganas de tomar los pasajes y volverse a Buenos Aires... salvo que los pasajes de vuelta nuestros estaban confiscados en la embajada de París... Lindo clima para empezar una serie de conciertos, ¿no?

Bueno...entonces los rumores de desavenencias entre Piazzolla y vos eran ciertos…

Lo cierto fue que yo me llevé una desilusión terrible. Me encontré con un personaje cuya ambición personal inconmensurable, sólo era igualada por su pobreza intelectual. ¿Cómo semejante músico podía ser tan tonto? Sigo sin explicármelo. Lo terrible fue cuando trató de justificar la ausencia total de conciertos a través de presuntos conflictos entre los músicos. Y lo peor fueron las calumnias personales a las que yo ni podía contestar, ya que cuando eso ocurrió yo ya estaba recontra-quemado con la embajada y que no me dejaban publicar nada, ni un anuncio fúnebre, de tan subversivo que me creían.

Mas allá de la muy desagradable situación comentame que significo para vos en el plano musical haber tocado con Piazzolla.

Pase lo que pase, siempre es enriquecedor tocar con músicos de esa categoría. Inclusive cuando ni nos hablaba mas, ni nos daba el "la" para afinarnos antes del concierto (prueba máxima de inteligencia), cuando Astor se ponía a tocar, era irresistible: no se puede hacer otra cosa que música. También tocaban Luis Cerávolo, Ricardo Sainz, Chachi Ferreira, Gustavo Beytelmann y, sobre todo, Osvaldo Caló. Puros grandes músicos. Cuando se tocaba, era en serio. Ese grupo podría haber sido una máquina infernal. Lástima.

¿Porque se hizo un solo registro en vivo y ningún trabajo en estudio?

¡Lo milagroso fue que ese disco exista!

Cuando Piazzolla regresa de Europa tiene comentarios duros hacia la escena del rock. Se refería a la falta de formación sólida de los músicos...

Con respecto a Piazzola, quisiera parar acá, hoy es él quien no puede responder... y no me parece elegante de mi parte.
Independientemente de quien lo haya dicho, ¡Por supuesto que el rock era analfabeto! ¿Y…? Nadie pretendía ser Mozart ni Stockhausen. Es como decir que los punk no sabían afinar una guitarra. ¿Y…? ¿Qué cambia?
Efectivamente, no podían tocar en la orquesta estable de Radio Fulano ni en la del Colón. Que yo sepa, nunca nadie lo pidió... Siempre me causaron gracia ese tipo de prejuicios entre músicos 'educados' y los complejos de los intuitivos. Conozco genios que no saben leer una partitura, y grandes lectores que no saben que, como dijo Schönberg, la música empieza detrás de las notas.

También se refirió a una supuesta falta de personalidad propia de Mederos en su obra...

Rodolfo siempre admitió la influencia de Piazzola en sus obras. Atacarlo por eso es medio extraño, ¿no? Igual, Mederos ya ha contestado a esa acusación con su obra, precisamente.

¿En que momento te radicás en Europa y cuáles fueron las motivaciones?

Tras muchísimas dudas, un disco fantástico con el Chango Farías Gómez, crisis personales profundas y la avalancha de problemas, temores y excitación ligadas a un exilio, decidí quedarme en París al final de la gira con Astor, a mediados del 77. Las motivaciones fueron de orden personal, artístico y político. Sería un poco largo para contar. Para resumir salvajemente, necesitaba respirar en libertad.

¿Has vuelto a la Argentina?

Jamás. Curiosamente, deben ser mis 45 años que se acercan peligrosamente hace pocas semanas comencé a plantearme seriamente darme una vuelta por allá y aclarar un par de cuentas conmigo mismo.
Lo que está pasando me atañe más de lo que imaginaba. En medio de la hecatombe actual parece un detalle, claro, pero -con la distancia- puedo afirmar que nuestro país incongruente ha engendrado una cultura única, valiosa. Y que la van a reventar. Como todo el resto, si las cosas no cambian muy rápidamente.

En Francia formaste un dúo con Osvaldo Caló.

Primero formé parte de un grupo con, entre otros, Beytelmann y Juan José Mosalini. La misión principal del grupo era de entrar en una forma de resistencia, la solidaridad internacional. Y boicotear el Mundial de Fútbol del 78. Recién en el 80 armamos el dúo con mi amigo, y la palabra queda chica, Osvaldo Caló. Ahí sí empecé a componer lo que realmente quería. Y contaba con un pianista fuera de serie.
El dúo ganó rápidamente una cierta reputación en el medio del jazz, si bien no hacíamos nada de eso. Obtuvimos excelentes críticas por los dos primeros discos ('Resistiendo a la tormenta' y 'Sonata doméstica') ¡y nos cagamos bien de hambre!
Luego ingresó Jean-Paul Celea (otro amigo para siempre), quien acababa de tocar durante 3 años con John McLaughlin. Siguieron las elogiosas críticas y empezamos a comer, cada tanto.
Ya sea en dúo o en trío, volví a conocer un par de veces los 'estados de gracia'. Esos que te dicen: "para estos segundos hiciste todo el laburo de tu vida. Vale la pena."
Al final de los años 80, nuevamente, me encontré poco a poco tocando con los músicos mas admirables de aquí, sobre todo de jazz y de música contemporánea.
La apoteosis personal de mas de 10 años de hacer música con Osvaldo y Jean-Paul fue en el 91, cuando escribí mi primera obra para trío y orquesta sinfónica. Franck Cassenti filmó todo el proceso y varios conciertos en Bretaña y París y la película fue difundida por la televisión nacional
Otro de mis sueños se acababa de cumplir y era hora de pasar a otra cosa.

Me gustaría que hablaras de tus actividades posteriores, que no son muy difundidas en Argentina.

Precisamente esa obra (Diálogos) provocó poco a poco que se me solicite mas como compositor que como guitarrista.
Llegar a mantener el nivel técnico necesario cuando se evoluciona en ciertos ámbitos privilegiados, son horas y horas de trabajo cotidiano. Y la composición, los arreglos y la dirección de orquesta me tomaban cada vez más tiempo.
En medio de un concierto en la imponente sala de Radio France, me encontré sobre el escenario tocando con Michel Portal, Jean-François Jenny-Clark y otros monstruos sagrados del mundo musical europeo y me dije: es mi último concierto como guitarrista. Me di cuenta que algo se había quebrado en mi relación de pasión con la guitarra. Decidí parar antes de que otro se dé cuenta. Dicho sea de paso, se come muchísimo mejor cuando se es compositor que instrumentista. Incomparable. Encima, de tratan de "Maestro".

¿Que CD tendríamos que escuchar si queremos conocer la música actual de Tomás Gubitsch?

Sin lugar a dudas: el próximo, cuyo título provisorio es "Manada de Souvenirs"! Y te encontrarías con un cacho de lo que soy: una mezcla extraña de orquesta sinfónica contemporánea, con algunos inevitables acentos porteños, a la que se agregan programaciones rítmicas, generalmente provenientes de la misma orquesta, pero recontra-transformadas por la computadora.
El último disco del que estoy realmente satisfecho es 'Sans cesse (suite...'
Es una experiencia que hice durante un año en Le Mans y que culminó en un espectáculo de danza y música para orquesta, cuatro solistas (piano, bajo, batería y teclados), cuarteto de saxos, grupo variable de vientos y 50 desocupados. Haría falta otro reportaje como este para contar parte de esa historia.

Hace poco lei un comentario sobre una experiencia en la que participaste llamada Lambarena, que parece muy interesante.

Lo que pasa actualmente es que cuando hago algo que realmente me apasiona, cosecho elogios, premios, viajes, homenajes y... ni un mango. Y cuando hago cosas sin gran interés, rápidamente, sin gran esfuerzo intelectual, se transforman en éxitos continentales. Es, lamento decirlo, el caso de este disco, Lambarena, entre otros que no nombraré.
Basta con resumirlo diciendo que es una mezcla de Bach y de música gabonesa. A aquellos que conocen al pibe Juan-Sebastián y a la música gabonesa, pido públicamente perdón.
No obstante, no devuelvo la guita: servirá para financiar mis próximos discos como la gente y que me cuestan fortunas. Sin tener que verle la cara al más mínimo patrón de multinacional del mundo del disco.

¿Cuales son tus próximos proyectos?

1°) Fumar menos.
2°) Una música de película en París, un espectáculo en Barcelona y terminar mi próximo disco.
3°) Ir a Buenos Aires (eso no sé).
4°) Acordarme de dos frases: 'Madurar es abarcar sus potencialidades y aceptar sus limitaciones' y 'El único éxito es la felicidad'.
5°) Cambiar las fotos y traducir el site http://www.gubitsch.com/ como me lo sugiere mi hijo mayor desde hace meses.
6°) Ir mas seguido a ver el mar.
7°) Encontrar un séptimo proyecto.

¿Algún otro comentario?

Debo confesarte, que me asombra que alguien se acuerde de mí. Sin falsa modestia. Al fin y al cabo, ya ha pasado como medio siglo y mi "época de gloria argentina" sólo duró algunos meses.
Me ha causado mucho placer responderte y quizás por eso haya partes demasiado largas o tediosas. Gracias por este flash-back que me permitió seguir poniendo un poquito de orden en mi historia.

Terminada la entrevista recibí un mail de Tomás…lo que comenta me parece pertinente a lo que hemos estado charlando por lo que decidí incorporarlo a la nota:

Hola:
Me quedé pensando en aquella década del 70 y en tu site. Es cierto que muchas cosas muy fuertes ocurrieron. Y que esa dinámica creativa se cortó muy brutalmente hasta llegar a los altos horrores de los años 80 con sus aberraciones y artefactos varios.
Lo que cambió fundamentalmente, fue la política comercial de las compañías de disco. Hasta el fin de los 70, se apostaba, en algunos casos, a los que se llamaban 'discos de catálogo': cuando se estimaba que un artista o un grupo tenía una calidad suficiente como para no volverse caducos en pocas semanas, se aceptaba que la inversión sea recuperada durante los años a venir.
Al principio de los 80, empezó la política de la rentabilidad inmediata. Si un disco no se vendía bien muy rápidamente (un par de meses) se lo sacaba definitivamente del sistema de distribución y se lo remplazaba por otro. Esa forma de actuar es la que perdura mundialmente hoy en día.
El problema es que hay artistas que necesitan tiempo para 'educar' a su público eventual. Cuando pensamos en discos como 'Artaud': si Spinetta no hubiera tenido el tiempo de tocar en vivo durante años antes de que se grabe el primer Almendra, si no le hubieran dejado la chance de hacer discos que se vendían menos bien que otros, ¿quién puede decir que su carrera hubiera continuado? Sería poco verosímil decir que las masas populares argentinas eran precisamente fanáticos de poesía francesa post-dadaista... y sin embargo ese disco existió. Tal vez hasta termine por vender mas ejemplares que cualquier cancioncita de Palito Ortega contemporánea a su comercialización.
Me pregunto si ese tipo de carrera sería posible aún hoy.
De lo que (desgraciadamente) conozco los grandes grupos mediáticos, me imagino que no. Si caés hoy en día y le decís al patrón de Sony o de Universal "mirá, encontré un genio, pero habrá que bancarlo 8 años antes de ganar un mango", te toman por un loco de remate.
No sé si te pasa lo mismo (supongo diciendo esto que tenemos mas o menos la misma edad) pero yo recuerdo que lo que se esperaba de un nuevo disco de Yes o de Zappa, no era forzosamente que sea bueno o lindo. Se le perdonaba un disco fallido a un grupo o un artista. Lo único imperdonable era que no fuera creativo, que no esté en una búsqueda. O que se parezca demasiado al precedente.
No digo que todo lo producido en esa década sea imperecedero. Trato de separar lo nostálgico de la cosa, lo que me reúne con mi adolescencia y todo eso, obviamente. Pero me parece que existía una cierta búsqueda de autenticidad.
Me dirás que algo similar existe en todos los dominios. Acá, poco a poco, hasta las emergencias en los hospitales tienen que ser negocio. ¿Quién carajo dijo que la salud o la cultura deban ser cosas rentables o productivas?
Eso, nomás. Un comentario que me surgió pensando en cómo podía ser que un tipo como vos le dedique tiempo a un site como el tuyo. Finalmente, a mi manera, lo entiendo.
Un abrazo grande y hasta cuando quieras
Tomás

fuente:http://www.progresiva70s.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena la nota. Vas a poner algo de POMO?. MULAALMA, de Capital

Anónimo dijo...

La leí entera. Es genial! Te transporta a lo que una cree que se vivía en esa época (ya que no la viví). El rock progresivo es una masaaa