> La Vereda De Los Descalzos

martes, noviembre 11, 2008

Lejos, por Córdoba



Por mi trabajo ando por estos días por Huerta Grande, en Córdoba. Tengo pendientes un montón de cosas del blog. Ojalá me tengan paciencia. Besos a Juliette que siempre me está esperando

lunes, noviembre 03, 2008

Spinetta, los desaparecidos y los poetas japoneses

Acá un video de las Madres de plaza de Mayo donde el Flaco habla de los desaparecidos y regala su visión poética sobre este genocidio sistemático que provocó que nuestra Argentina de hoy no tenga ya tantos hombres y mujeres con sueños e ideales para cambiar esta estructura social que nos está degradando como país

domingo, noviembre 02, 2008

Volví


Luego de un tiempo de descanso ya estoy otra vez. Mando un abrazo a Javier , Nahuel y Leila con quienes compartí unas semanas extraordinarias en Bariloche.Gracias!!

viernes, octubre 03, 2008

Recital debut de Invisible


Un 23 de noviembre de 1973 la banda del Flaco hacía su debut en el Teatro Astral Acá está el link y la lista de temas:

01 Elementales leches
02 Azafata del tren fantasma
03 Suspensión
04 La llave del mandala
05 Jugo de lúcuma
06 Tema de Elmo Lesto
07 Irregular
08 El diluvio y la pasajera

lunes, septiembre 22, 2008

Covers de Invisible

Son dos covers: uno de Fito Páez y otro de Hilda Lizarazu para comparar o simplemente disfrutar. Seguramente te hará ir a buscar la versión original incluída en el primer disco de Invisible. También está en el reproductor on line de esta vereda.



miércoles, septiembre 17, 2008

SIKARIOS en Willie Dixon

El Jueves 2 de Octubre se inicia un nuevo ciclo de bandas en Willie Dixon, el conocido "templo" de Rosario está ubicado en el barrio Pichincha en la esquina de las calles Suipacha y Guemes. Por eso se convocó al power trio de la ciudad para dar el puntapié inicial. Este ciclo conlleva la temática de rock de los 70´ y 80´. Para esto Sikarios conmemorará la época de los 70 de Luis Alberto Spinetta. Acompañarán para esta cita dos bandas más del ruedo local, Jimi Caiga y Asilo.
Una oportunidad para compartir esta nueva velada junto a todos aquellos que tengan ganas de escuchar buena música. Jueves 2 de Octubre a las 22hs en Suipacha y Güemes (Willie Dixon). Las anticipadas se consiguen con descuento en MusicShop. Los esperamos...

jueves, agosto 28, 2008

Sikarios y su video

El vínculo q establecí con la banda es a partir del cover de "Lo q nos ocupa es esa abuela..." incluído en el mejor homenaje q se hizo al Flaco hasta ahora " Al Flaco dale gracias". Durante todo el año pasado insistí en q traten de conseguir ese material además de escuchar otros trabajos propios de la banda. Ahora acá está el video q es lo q tanto quería compartir con todos:

Mi elemento

Me olvidé en esta semana de un pedido. Acá está el video del Flaco de su último disco

lunes, agosto 11, 2008

16 años

En todos estos 16 años mi perro jamás descansó. Yo tampoco. Para él, para Charly, mi recuerdo por siempre.

Hermano perro
(Luis Alberto Spinetta)


Quién dijo que siempre habremos de esperar
para que nos saquen un poco a pasear.
Hoy aquí desde mi cucha bajo un cielo igual
estoy esperando el año de mi fuga total.
Y ese día sé que voy a poder cantarle al sol
meando en mi cadena.
O estaré siempre aquí oyendo a mi amigo
oyendo a mi amigo que dice:
Tira, tira, tira, hermano perro.
Hubo alguna vez un perro como yo
que quiso subir el último escalón.
Quién va a ser el que me atrape
cuando me eche a correr
mientras tenga espacio libre no me entregaré.
Y ese día sé que voy a subir a un árbol y allí
podré comer y oler por fin sus frutas.
O estaré siempre aquí
y aquí moriré oyendo a mi amigo
oyendo a mi amigo, oyendo a mi amigo que dice:
Tira, tira, tira, hermano perro,
tira, tira, tira, hermano perro.

lunes, julio 28, 2008

Gracias

La visitas a la Vereda siguen y siguen y eso que hace rato que no agrego nada nuevo. También gracias a los que se preocuparon por mi accidente, Nos vemos pronto

martes, julio 08, 2008

Actualidad de Machi Rufino

El sitio de Machi muestra todo lo actual que está realizando por esto días, en especial su proyecto con su banda Pwr3. Entren al sitio y no se arrepentirán.
http://www.myspace.com/carlosmachirufino

miércoles, julio 02, 2008

Spinetta habla de su disco " Un Mañana"


La nota, realizada por Cristian Vitale, fue publicada este fin de semana pasado en Página 12.Acá va:

Concebido en el entrañable e “intimísimo” universo de La Diosa Salvaje, acaba de nacer el 22º disco solista de Luis Alberto Spinetta. El CD incluye doce canciones cuyos secretos –típico en él– hay que descubrir de a poco. Con la paciencia de quien no espera más que belleza en los sonidos y en las palabras. Se llama Un mañana. “Tiene lo impredecible del futuro, más una dosis de certeza inherente a un momento preciso del futuro”, dice él –58 años, más de 400 canciones– en la entrevista exclusiva con PáginaI12. Su premisa, única exigencia para la “prensa” del disco, fue escribir las respuestas. Entonces no hay gestos, descripciones de ambiente ni metamensajes de otro tipo. Es sólo el hombre y su verbo escrito que conjuga, siempre, en presente y futuro. “Si dijera el mañana, sería una fanfarronada... pero uno intenta ver en el futuro y siempre hay un hilo de esperanza que une nuestra fuerza hacia adelante con el sentimiento de un cambio que se necesita inexorablemente, para que la vida sea mejor”, sigue.

Sostenido en la misma banda de hace cuatro años (Claudio Cardone en teclados, Nerina Nicotra en bajo y Sergio Verdinelli en batería), y un “plus” doméstico entre padre, hijos y abuelo, Un mañana engloba una estética pareja, atada a la zaga Para los árboles-Camalotus-Pan, canciones pulidas, trabajadas, riquísimas en matices, tonos y melodías, siempre con un norte preciso: el devenir. Aclimata Luis: “En primer lugar, Cardone es quien merece la mirada. El ha sido el orquestador del disco, y además es el compositor de los preludios en ‘Canción de amor para Olga’. Ha sido fuerte y dulce, según la necesidad. Es el alma del trabajo. Se escribió todo”.

–¿Y el resto?

–Demostró una vez más su talento, haciendo viajes instantáneos hacia los diferentes motivos muy dúctilmente, y manteniendo a la banda en el aire como en “Vuelo al fin”, o mismo en “La mendiga”. En cuanto a Nerina, ella pacientemente elaboró bases ideales, comprendiendo los arreglos desde la base de los acordes y aportando una sonoridad sentida, profunda. Es una capa. Además, participan mis genios predilectos, Dante y Valentino. Dante se encargó de instalaciones de “pluguines” muy importantes para la mezcla digital, y Valen colaboró con unos arreglos de teclados preciosos en “No quiere decir”. Nunca hicimos algo tan juntos en cuanto a producción musical. Es un anticipo de lo que podríamos realizar si quisiéramos hacer algo grosso entre los tres. Valentino es una usina de música. Es muy reflexivo y tan autoexigente que finalmente logra en su música una fuerza descomunal. En su rap se nota esa energía lírica que lo caracteriza. Luz más luz.

–También suman Sartén Asaressi, el uruguayo Nicolás Ibarburu y Baltasar Comotto. ¿Qué pretendió lograr de cada guitarra?

–Aparecen para alternar la banda con otros sonidos y conceptos que a la vez no se apartan de la guitarra de base. Fue como guante y mano. Sartén sinfónico, Ibarburu visceral, Comotto místico. Podríamos estar hablando de una invitación a otras violas estelares como Ricardito Mollo, a quien adoro, o a Botafogo, o bien a Jaime Torres con su charango cósmico, o a Luis Salinas, el manantial de guitarra, o mismo a El Dante, quien es mi guitarra del cielo y así a tantos, pero quedará para el futuro.
–¿Cómo se podría imaginar de afuera el trabajo en La Diosa Salvaje? Aparenta cálido, artesanal, de mucho color y calor humano, y eso parece trasladarse directo a sus discos...

–No hay nada comparable a grabar canciones con las herramientas que conocés, en el mismo lugar donde soñás, con sólo la gente que te quiere... no es ninguna novedad, y funciona siempre por ese sentido hogareño, digamos.

–“Mi elemento” es, en y por principio, el tema que surge como más entrador en primera instancia. ¿Qué se le ocurre contar de él?

–Es una canción espontánea cuya letra se veía venir desde lejos, como si uno ya la hubiese hecho. Y habla de estar creando en compañía de una Musa Inspiradora que, como tal, te arrastra a belleza, a sueño, a luz, a locura, te expone a la muerte, y en definitiva es la vida misma... es nuestro elemento.

–La tapa del disco parece anticipar mucho de lo que viene dentro. Reproduce una especie de “Quijote en harapos” en el peldaño más alto de una escalera. Pero ¿qué significa, puntualmente?

–Quizás es sólo un hombre dramático dirigiéndose a lo insondable, con sus manos de cabeza de perro con ojos que le permiten ver y seguir una senda. Podría decir que es una especie de “ser atribulado”. Alguien me dijo que se parece a Mescalito, un personaje de las Enseñanzas de Don Juan de Carlos Castaneda. Pero en verdad se parece a cada uno nosotros, sobre todo cuando uno se despierta con el pelo revuelto. El diseño es de Alejandro Ros, y es otra idea genial nacida exclusivamente de él.
–La forma –un paralelogramo– recuerda a la primera edición en vinilo de Artaud, incómoda para encajar en bateas o en discotecas caseras. ¿Tiene algún objeto similar?

–Cuando Alejandro me presentó la idea, yo reaccioné como dudando, pensando en que otra vez iba a perjudicar los embalajes, el acomodamiento en las bateas, el ensamble manual, como sucedió con el diseño de Artaud pero no. Ros pensó en todo.

–Las tres partes de “Canción para Olga” remiten a una forma de distribuir segmentos típica de los setenta. Aparece como algo floydiano o de bandas sinfónicas ¿Qué demandó la canción para ser diseccionada así?

–La canción suena en mi cabeza desde hace unos dos años. Ahora puedo incorporar a los temas casi toda la línea que compuso Cardone en los interludios, porque recién al tenerlo grabado me puedo atrever a verlo en su totalidad, y tararear lo que no es letra. Olga se transforma en muchas más partes. No es tan trágico como “El hundimiento del Hesperus” de Procol Harum, pero intenta recuperar algo de esas densidades, si vale hacer referencias. Olga tiene algo de tango, algo suburbano.
–Un duende que cura (“Canción para Olga”), otro que, transformado, quiere conocer todas las ciudades desde arriba y no ve a nadie (“Preso ventanilla”), es recurrente la apelación a los duendes en sus textos. ¿En nombre de qué los invoca?

–En el caso de “Preso ventanilla”, es como una idea del ánima errante. Se recrea en cada cosa, busca su salida hacia acá y hacia el mundo desconocido, sin configurarse en alguien o en algo. Finalmente se resume en una flor para surgir en “llamaradas” bienechoras. No tengo duendes, ¡pero tengo cinco nietos!
–El texto de “Hombre de luz” le pertenece a Luis Santiago, su padre. El ya había hecho un aporte en “Encadenado al ánima” (Durazno Sangrando, Invisible, 1975). Y ahora reaparece su pluma con algo tal vez menos críptico: “Hombre de luz que vuelas al espacio / señálame la ruta al sol”.

–Su línea en “Encadenado al ánima” era “la noche llega y tal vez mañana no exista el tiempo con sombras... sacude sus plumas la avaricia, salpicando el pasto inmolado”, genial. Es un poeta. En el caso de “Hombre de luz”, la instrumentación de teclados eleva las cosas como para crear el espacio. Cuando se va esa especie de metrónomo de guitarra, es que ya se elevó, se alejó de nuestras lógicas y mensuras, intenta situarse hacia bien bien lejos...
–Hay una frase de “La Mendiga”, tema apertura, que impacta como señal de algo fuerte: ¿quién es quien luce harapos aunque tiene su guita?

–Creo que hay gente muy pirada que aunque cobre una jubilación sale a enfrentar el vértigo de la cruel ciudad mendigando, simplemente perdiéndose, hablando sola, cantando ragas demenciales... acá y en cualquier urbe. Ella grita y no grita. No es sólo abandonismo, también es reflexión, entendimiento ante la enfermedad, la discapacidad, los ancianos, uno mismo.
–“Recuerda que la luna es sólo un cuerpo entre tus lágrimas y el vacío sideral” (“Vacío sideral”) impacta. ¿A qué alude?

–Es fácil caer en los lugares en los que uno depositó algo. Hay que crear un anti Edipo de la repetición. Más vale que fluya sin más, porque uno no puede historizar en su propio repertorio. Las canciones deben ser sin importar qué repitan. Ya lo dijo Harrison, “es sólo una canción del Norte”.

–El aura que subyace en sus últimos discos es en general calma. ¿Hay ganas de hacer uno más furioso o visceral como fue aquel descomunal doble de los Socios del Desierto o San Cristóforo?

–Cuando hice últimamente rock medio pesuti, me pareció muy propicio el momento, y justamente, igual que ahora, nunca se aflojó la lírica. Algunas voces se alzaron reclamando acústicos, o sea que siempre me preguntan la misma cosa. Los tonos, los riffs, son elementos comunes en nuestro estilo. Si no entendemos cómo pasar de la balada al ritmo denso, no nos vamos a atrever y nos quedamos en alguno de los extremos. Ya sea fuerte o no, todo es música, así que... hay que aflojar con el inventario y sumar inventiva.

miércoles, junio 25, 2008

Adelantando "Un mañana": Mi elemento

Cristian Vitale, de Página 12 realizó un notable comentario sobre el nuevo disco de Luis. En el texto hay un link para el tema "Mi elemento". Mas allá de eso la nota habla sobre otras canciones del disco. A leer un poco:

Luis, el guerrero que nunca se detiene

La cajita recuerda el paralelogramo de Artaud, pero es la única alusión al pasado: como siempre, Luis Alberto Spinetta apuesta al aquí y ahora, a una forma de expresar el arte en canciones que no admite jueguitos de mercado ni obviedades estilísticas.
Hay pocas constantes –rígidas– en el largo devenir de Luis Alberto Spinetta. Pocas pero suficientes. Una es un axioma: su compromiso inalterable con el arte, su honestidad batalladora. Atemporal. Hace lo que quiere, siempre. Otra radica en una condición distintiva del espíritu: la virtud de trasladar –a quien lo merezca– hacia un mundo paralelo, a veces imaginario, poblado de sueños, laberintos y hermosuras. A una tierra sin mal donde descansar. Tómese cualquiera de las más de cuatrocientas canciones que escribió desde los ’60 para acá y siempre habrá una llave que permita ingresar en ese lugar deseado. O, al menos, una hendija para espiarlo y curar las heridas. Es como si atravesara todos los días de su vida inventando mundos a su arbitrio, caprichoso, tratando de buscar formas eficaces de embellecer, incluso, lo sombrío (como “Bosnia”). Un mañana, vigésimo segundo disco de su producción solista y trigésimo tercero de la total (Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade) que aparece mañana en las disquerías, viene precisamente a ratificar esa(s) condición(es): la de hacer lo que quiere, y hacerlo espejándose en una especie de alma colectiva ideal. Una en dos.

Y en ese ancho mundo cabe otro. Nunca una obra de Mr. L.A.S. se corresponde con una necesidad de mercado. Jamás. Hubo de pasar penurias para eso, pero acá está: firme y valiente. Desde un diseño que reproduce, a escala CD, la misma forma que el vinilo –primera edición– de Artaud. Un paralelogramo incómodo de encajar en bateas comerciales o discotecas hogareñas. Tal vez otra forma de resistencia; tal vez, una sutil estrategia para distanciarse de la media estanca del rock argentino, como cuando denunció, allá lejos en el tiempo, eso de los grupos musicales “repetitivos y parasitarios”. Una tapa que lo muestra como una especie de Quijote en harapos trepando una escalera. Llegando, negro y medio destartalado, al borde superior. Yendo a más. A un adentro en el que será imposible excluir un decir poético, apoyado en esa iconografía de los sonidos tan de él.

A través de sus doce canciones, Un mañana repite, resignifica, reutiliza, renace, entrecruza palabras clave de la galaxia Spinetta: tempestad, alas, luna, cuerpo, lágrimas, hojas, alma, estrella, sol, luz, sed, piel, desnuda, amanecer, mar, vuelo, velo, espejos, resplandor, cristal, tenue, ángel, duende, gema, soledad, sombra, distancia, etérea... un salpique semántico que a veces, según su nomenclatura, desemboca en sentencias de sublime arquitecto de la palabra. Una al paso: “Recuerda que la luna / es un solo cuerpo / entre tus lágrimas / y el vacío sideral” (“Vacío sideral”). Otra: “Tu alma es extraordinaria / quiere saber ser el tiempo / y no quieren saber de mirar relojes / tus ojos claros de sol a sol” (“Canción de amor para Olga”).

Y un bonus de clan. Como en 1975 –“Encadenado al ánima”, de Durazno Sangrando–, reapareció la pluma de Luis Santiago, su padre, en el tema quizá más “caliente” –por cercano al sol– de la placa: “Hombre de luz”. Una canción compuesta durante los setenta que, según Spinetta hijo, era la manera que tenía el Don de relacionarse con la música que escuchaba en los ensayos de la casa de Arribeños. “Era su propia versión de la pentatónica andina con un toque de blues, más un acentito tanguero que lo distinguía, más el misticismo típico de su expresión. Aun en el lío de componer tantas canciones nuevas, la melodía de mi jefecito no me pasaba desapercibida, solo que yo tenía que hacer lo mío”, cuenta Luis en la lámina, junto a la breve presentación del único texto que no le pertenece.

Igual que la saga Para los árboles–Camalotus–Pan, Un mañana es un disco para ablandar. Riquísimo en tonos, melodías y armonías. De levadura lenta. Solo a este Quijote de los sonidos se le ocurre abrirlo con un tema donluceriano como “La mendiga”, en el que los teclados y orquestaciones de su otro yo en esta época (Claudio Cardone) disfraza, bajo una atmósfera jazzera pero densa, un largo relato de desamor y despecho ocurrido en Balvanera. Intensidad que, en el suceder del resto, disminuye pero jamás desaparece: “Vacío sideral” es una bella pieza de estudio en la que el Flaco ensambla bajo y guitarra por capas, con solos acrisolados de uno de sus guitarristas “estrella”: Baltasar Comotto. Fórmula humana que se repite –a solas y más eléctrica– en “Despierta la brisa”. Otra estrella, el guitarrista de Jaime Roos, Nicolás Ibarburu, esboza parte de su versátil talento en “Tu vuelo al fin” –atención a la melodía que acompaña el “Oh!... dime qué ves”–, y la primera parte de “Canción de amor para Olga”. Sí, porque en un arrebato setentista, Spinetta decidió dividir una canción en tres secciones: “Coral de huecos”–“Canción de amor”–“Duende curador”, donde Cardone figura como autor de la introducción y los interludios celestiales que anexan las partes.

Tercer guitarrista estrella: Sartén Asaressi, que corona el solo final de “Mi elemento”, vía Internet desde Suiza. El resto, además del aporte de Valentino Spinetta en los arreglos de teclado en “No quiero decir”, es la banda que el Flaco mantiene hace cuatro años: Cardone más Nerina Nicotra en bajo y el enorme Sergio Verdinelli en batería. Una solidez de conjunto que nace del mundito entrañable de La Diosa Salvaje, se desarrolla en un sinfín de matices sin reglas preestablecidas y se manifiesta según pasan los discos. “Somos frágil cosa ante el universo”, sentencia L.A.S en el sentido escrito que acompaña la edición. Lo dice, básicamente, en carácter de portavoz y militante de Conduciendo a Conciencia, el proyecto por una ley nacional de educación vial que nació luego de la tragedia de Santa Fe, que causó la muerte de varios compañeros del colegio al que va su hija Vera. Pero, también, esa frase en principio atrabiliaria puede tener segundas lecturas: quizás hable de un mundo mejor como éste, paralelo, que aparece en sus canciones. Todo camino puede andar y en eso, señoras y señores, anda este viejo hippie.